Última saga actualizada 10/10/2017

Saga Sargento Carmelo Domínguez de Fernando Roye

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miércoles, 21 de junio de 2017

Madame Bovary de Gustave Flaubert

Sinopsis:

La soñadora Emma, una joven de provincias casada con Charles Bovary, quien la ama pero es incapaz de comprenderla y satisfacerla, buscará la realización de sus sueños en otros amores, pasionales y platónicos..., pero ninguno de ellos logrará calmar su desesperada ansiedad y sus románticas inquietudes.
La publicación de Madame Bovary (1856) provocó el escándalo de la burguesía francesa, esclava de mil prejuicios, y el proceso judicial que siguió contribuyó a un éxito editorial sin precedentes. Flaubert veía así cómo su obra servía más para satisfacer el morbo que para deleitarse en el caudal narrativo que contenía.
Hoy Madame Bovary es considerada el auténtico pórtico de la modernidad literaria. El omnipresente narrador teje con un rigor documental una sólida trama en la que la técnica de la narración, la descripción, el análisis de caracteres y el diálogo son trabajados minuciosamente y en una interrelación perfecta.

Opinión:

Esta obra que unos clasifican como Romanticismo tardío y otros como Realista, está considerada como una de las obras cumbre de la Literatura, no solo francesa.
Fue  publicada por entregas a lo largo de 1856, y definitivamente como libro en 1857.
Madame Bovary es una novela excepcional que relata no solo el adulterio de una mujer de provincias frustrada, sino también, mediante una crítica, el cinismo y la frivolidad de la sociedad de finales del S. XIX.

Charles Bovary es un hombre anodino y conformista.
Desde los primeros compases de esta obra, vemos su escasa personalidad.
Decide estudiar medicina, más marcado por la voluntad de su padre que por interés propio, y más tarde, guiado por elección de su madre, se casa con la que será la primera Señora Bovary; una viuda de fuerte carácter.
Charles, una noche, es avisado de urgencia para atender una fractura. De esa forma conoce al Señor Rouault, padre de Emma.
Emma como ya sabréis, es una joven soñadora que ha pasado la primera etapa de su vida estudiando en un convento, rodeada de fantasías y amores platónicos que extrae de las novelas románticas que lee.
Lógicamente cuando Charles la conoce queda prendado inmediatamente de ella y las visitas empiezan a sucederse con la excusa de visitar al paciente.
Aquí surge el primer problema, la odiosa y actual Señora Bovary, a la que por suerte, Flaubert haciendo gala de su derecho de padre creador, no tardará en quitarse de en medio, eliminando de un plumazo el conflicto.
Así que... visita a visita, parece que el amor va fraguando entre estos dos personajes y por fin, llega el tan ansiado matrimonio.

Pero no es oro todo lo que reluce...
Emma es una romántica, aunque más bien habría que decir ilusa y demasiado influenciada por las novelas románticas, entre las que ve pasar el tiempo.
Piensa en el amor como ese sentimiento que dilata el corazón y exalta los sentidos, muy lejano a lo que ella siente por Charles. A medida que se va haciendo más estrecha su convivencia, en Emma, se va produciendo un desapego interior que la separa cada día más de él.

"La conversación de Charles era plana como la acera de una calle, y por ella desfilaban las ideas de todo el mundo con su ropaje más vulgar, sin suscitar emoción, risa o ensueño".

¡Vamos! como diríamos actualmente, que el pobre Charles, era más simple que el asa de un cubo.

Emma, una joven que ha recibido una educación clásica, en una sociedad donde la mujer está siempre subyugada al género masculino, se pregunta sin cuestionar dicha educación, cómo puede ser que un hombre no lo sepa todo y no sobresalga en múltiples actividades... Y es que Charles, no sabe nada ni tampoco lo enseña, no desea nada y en cambio, se conforma con todo.
Así que la joven, echando de nuevo mano a la soberbia pluma de Flaubert:

"se convierte en un desván cuyo tragaluz da al norte y donde el hastío, araña silenciosa, tejía su tela en la sombra por todos los rincones de su corazón...".

Flaubert utilizando a un narrador en tercera persona, nos presenta a los personajes en los primeros siete capítulos.
Hace un retrato colorista, sin escatimar en detalles, de sus personalidades, de sus deseos, de sus conflictos, al tiempo que decora la narración con completas descripciones de los escenarios.
Flaubert considerado como padre del realismo francés, es un maestro a la hora de pintar ambientes, que retrata de forma detallista lo más mezquino de la sociedad.
La prosa de este autor es una maravilla y las metáforas empleadas hacen enmudecer al lector. Algunos fragmentos son pura poesía.

Es cierto que la trama, personajes y críticas, hacen que esta historia sea muy parecida a otras escritas con posterioridad. Quizás, o casi con seguridad, que la obra de Flaubert influyó en autores de renombre como Tolstoi a la hora de crear a su Anna Karenina en 1877, o en Clarín con su famosa Regenta, escrita en 1885.
Aún así, todas ellas, consideradas como grandes joyas literarias, deberían leerse como críticas a una sociedad burguesa con estrictas normas morales, mostrando la hipocresía de esa misma sociedad, de finales del siglo decimonónico, que empuja al final a estas mujeres, culpables o no, a un final trágico; y no como copias u obras influenciadas por uno u otro autor.

Otra crítica irónica que encontramos desde el comienzo, es a la opinión que la sociedad puritana de la época, tenía sobre las novelas románticas. Esos libros perniciosos que iban contra la religión, que trastornaban con engaños las mentes permeables de las jóvenes decentes, seduciéndolas con una vida ociosa.
Hay que recordar que la sociedad del S. XIX, había creado un arquetipo de mujer que se apoyaba en los manuales de conducta y en la literatura religiosa. El papel de la mujer era el de ser "el ángel del hogar", dulce y sacrificada, sin opiniones propias ni deseos, y apartada de la vida pública. La cultura que se le daba era artificial, un simple adorno: pintura, música, clases de francés, con las que entretener a las jóvenes.

Emma, se revela contra esa vida provincial que le ha tocado vivir y que le impide disfrutar de las mismas historias, intensas y pasionales, que viven las protagonistas de sus novelas.
Emma es un extraordinario personaje, te arrastra con ella y provoca reacciones adversas en el lector. La odias y la compadeces a partes iguales. Reconoces que es caprichosa, egoísta, infantil, insoportable y manipuladora, y aun así, comprendes su situación.
Charles, es el otro personaje soberbio de esta historia. Permanece perpetuo a su lado, es el eterno incomprendido, incapaz de darle las emociones que ella busca, pero que en cambio, sin pedírselo, le da todo el amor del mundo, el amor más puro.

Es una novela tan completa como compleja, cargada de metáforas como ya indiqué y de simbología.
Muchos han dicho que es una crítica al personaje, a su infidelidad, pero no creo que sea así. Como os he mencionado es una crítica a una sociedad, a las falsas ilusiones, al exceso de romanticismo que inundaba la época, que hacía crear falsas expectativas.

Emma, esa mujer manipuladora, termina convirtiéndose en la primera manipulada; cree que lo que lee es real, o puede llegar a serlo, tal y como le pasó a nuestro personaje de la literatura más insigne, Don Alonso Quijano.
Nuestra protagonista se convierte así, en un Quijote femenino, vapuleada por sus propios molinos, y acompañada, eso sí hasta el final, por su Sancho Panza particular, ese personaje fiel, al que ella no da ninguna importancia.
Flaubert en los compases finales la convierte en víctima y verdugo, ya que arrastrará en su caída a muchos, aunque no a los que debiera.

Una historia espectacular, digna de adornar las mejores bibliotecas y con unos personajes secundarios que no solo acompañan, sino que están a la altura. He obviado hablar de ellos, para ver si de esa forma os ánimo a conocerlos...


miércoles, 7 de junio de 2017

La metamorfosis de Kafka

Sinopsis:

Durante el otoño de 1912, en Praga, escribió Franz Kafka (1883-1924) La metamorfosis, la peripecia subterránea y literal de Gregorio Samsa, un viajante de comercio que al despertarse una mañana «de un sueño lleno de pesadillas se encontró en su cama convertido en un bicho enorme».
En pocos libros de Kafka queda tan explícito y tan nítido su mundo como en La metamorfosis, en la que el protagonista, convertido en bestia, sumido en la más absoluta incomunicación, se ve reducido cruelmente a la nada y arrastrado inexorablemente a la muerte.
Otros escritos de Kafka desarrollan rigurosas variaciones paralelas, desmenuzan inexorables pesadillas, asignan obsesiones enigmáticas a personajes desorientados y vencidos, pero tal vez sea La metamorfosis la narración que mejor expresa al «hombre primordial kafkiano». De ahí que merezca la calificación unánime de obra perfecta y obra maestra, un texto decididamente superior en el panorama de la literatura universal del siglo XX.

Opinión:

Hoy vengo a hablaros de este relato breve, que llevaba mucho tiempo esperando que le diese una segunda y merecida oportunidad.
La primera vez que tuve este libro en mis manos, llegué a él con las expectativas muy altas, y la verdad, es que me defraudó de tal manera, que se quedó a medias. No debía ser el momento adecuado para él, así que la semana pasada decidí tenderle una mano amiga a Gregorio Samsa, quizás la oportunidad o la mano que nadie en el relato fue capaz de ofrecerle.

Muchas han sido las interpretaciones que se han dado a lo largo del tiempo sobre este relato, y es que creo que no existe una única lectura, ni dos, ni tres... las interpretaciones varían según el lector y el momento.
Yo he intentado hacer hincapié en los principales puntos que más me han llamado la atención, pero seguro, que en una lectura posterior aparecerían algunos más.

Ya sabéis el argumento básico de esta historia:
Cuando Gregorio Samsa despierta, se descubre convertido en un insecto, pero su mayor preocupación es que se ha quedado dormido y llega tarde al trabajo.
Gregorio trabaja de viajante, para poder pagar la deuda que sus padres tienen contraída con el dueño de una empresa. Tiene un trabajo que no le aporta nada, sin incentivos, donde le explotan, pero al que debe asistir sin remedio porque su familia depende de él.
En pocas palabras se considera un ser insignificante, un bicho raro...
Así empieza su terrible historia y mi análisis sobre esta obra.

¿A qué se enfrenta Samsa?
En un principio podríamos pensar que su nuevo aspecto será lo que más le preocupará, pero no  es así. Lo prioritario para él, es el deber, la obligación de ir a trabajar, que está por encima de todo, incluso de su persona.

Así que llegamos a la primera cuestión.
Él no maneja su vida, está completamente manejada por otros.

Los primeros pasos siempre son difíciles...
Para seguir con esa vida, lo primero que tiene que hacer es adaptarse a su nuevo cuerpo. Pero sus padres detectan que algo le pasa, que está enfermo.
Gregorio les habla desde dentro de la habitación, intentando calmarles, pero no le entienden, lo que consigue agravar la situación. Lo único que puede hacer, a pesar de las dificultades que le supone su nueva forma, es salir.

Segunda cuestión.
Un pequeño problemilla con el que el joven no había contado:
El problema de la comunicación.

¿Cómo actúa Samsa ante esa difícil situación?
Pues parece que el asume su forma, no le queda otra, solo quiere salir y que le vean, piensa que de esa manera se eliminará el problema.
Hay dos opciones:
  • Que se asusten
  • Que lo acepten
Pero al margen de lo que ocurra, su intención es que después se irá a trabajar como si tal cosa. El quiere seguir con su vida, evitar hablar o discutir sobre el problema.

Tercera cuestión.
Incomunicación, falta de relación familiar: No quiere hablar sobre ello, tan solo quiere dejar el problema atrás.

¿Cómo reaccionan los demás al verle?
El apoderado, se asusta, huye.
Su madre, se desmaya, una reacción casi lógica, una forma de protegerse para evitar aceptar el problema.
Su padre, le persigue haciendo ruidos fuertes para obligarle a retroceder.
Su hermana, en un principio, se compadece de él.
La criada le somete a un trato hostil, vejatorio.

Cuarta cuestión:  
Miedo, violencia, intolerancia, compasión, rechazo.

Como podéis ver, Kafka, nos muestra en este punto, los prejuicios, todas las posibilidades, las reacciones que la sociedad puede experimentar o adoptar ante los que consideramos diferentes, muchas veces por desconocimiento o miedo.
Podemos interpretar, que esos a los que consideramos distintos, suponen un cambio para nuestra forma de vida, nos alteran lo que consideramos nuestro pequeño círculo de confort. Y es que, todos los cambios si son bruscos no son bien aceptados. Esos cambios nos obligan a intervenir y eso  conlleva un riesgo...

El tiempo pasa...
Pues sí, y no solo para Gregorio. 
La familia Samsa, cuyos miembros antes vivían de forma acomodada, sin necesidad de trabajar, deben empezar a hacerlo.
Gregorio antes trabajaba sin descanso, toda la familia dependía de él, y ahora es él, el que pasa a depender de ellos.

Quinta cuestión.
Egoísmo.
Samsa no veía a su familia como una carga, tan solo veía un deber, una obligación de trabajar, en cambio ellos ahora, sí le ven como una carga.

La habitación.
Sus objetos más preciados empiezan a salir de la habitación, de ese pequeño cuarto que le aporta seguridad.
Para ellos no son más que trastos; en cambio, para él, sus reducidas posesiones son mucho más, son su mundo, las que le recuerdan quién fue. De esa forma le deshumanizan. 
Tras eso, llega el segundo paso, convertir esa habitación en trastero.
Invaden el único sitio donde está cómodo. Junto a él, empiezan a amontonarse todo lo que les estorba; la basura, los muebles viejos...
Nadie se preocupa por lo que el pueda pensar u opinar, no es nadie, es solo "eso".

Sexta cuestión.
Gregorio ha perdido o le han quitado la poca humanidad que le quedaba y ahora solo es un estorbo, se produce una cosificación del personaje. 

Solo queda un final para él, que acepta resignado...
Quizás el final más lógico, más justo para la mayoría y que supondrá que todos por fin, puedan descansar. 
Con esta cuestión llegamos al final.

Séptima cuestión.
Impotencia. Resignación.

La narración es en tercera persona, pero la forma de narrar nos hace partícipes del problema. Kafka hace que con su narración empaticemos con Gregorio, le vemos como lo que es, tan solo una víctima desde el comienzo.
Obviamos su forma, y nos solidarizamos con él, somos conscientes o más bien estamos atentos a sus impresiones, reacciones y sobre todo sentimientos. ¡Eso está muy bien!, pero Kafka no quiere eso, quiere que seamos realistas...
La forma que elige Kafka para transformar a Gregorio, está elegida con acierto, para provocar a simple vista rechazo y el autor nos pone en un dilema, es muy fácil solidarizarse a través de un relato, a través de la televisión, ¿verdad? Estamos hartos de oír y decir, que lo importante se encuentra en el interior, pero cuando tenemos que enfrentarnos a un problema similar, nuestro concepto cambia y olvidamos esos principios, alegamos que no es lo mismo...

Samsa se considera un bicho raro, nos muestra una sociedad que se mueve rápido, que va únicamente a lo suyo, que mira hacia otro lado cuando hay problemas, que no le gustan los cambios ni tampoco los que son diferentes.

Quizás esté exagerando, pero creo que esta historia está plagada de metáforas y simbolismo, y que cada uno la interpretará a su modo, como he mencionado al principio.

Al final de esta triste historia, tras su muerte, su familia elige salir a pasear.
Se han quitado el problema de encima y ahora, el Señor y Señora Samsa, (a estos habría que dedicarles un capítulo entero), parece que entre guiños miran a su hija con otros ojos.
Puede que solo sea una percepción mía, pero creo que Grete no ha aprendido de lo vivido y me da, que va a tener que adoptar por obligación, el mismo papel que tenía hasta hace poco asignado Gregorio. El de mantener a la familia.

Como digo, solo es una pequeña apreciación, así que os animo a leer esta obra con detenimiento y espero vuestros comentarios al respecto, con impaciencia.


martes, 16 de mayo de 2017

La casa del páramo de Elizabeth Gaskell

Sinopsis:

La casa del páramo fue publicada como «cuento de Navidad» a finales de 1850 y, respetuosa con el género, Elizabeth Gaskell compuso una hermosa historia de amor campestre, con un cuadro potente de virtudes y vicios y una apelación al sentimiento de buena voluntad. Maggie Browne, su heroína, vive con una madre indiferente y un hermano ambicioso que la considera una jovencita «enjaulada en el campo, rodeada siempre de la misma gente». Después de luchar por superar las diferencias sociales que la separan de su amor –el heredero de un terrateniente–, se verá empujada a un supremo sacrificio para salvar a su propia e ingrata familia. «Este pequeño volumen –escribiría Charlotte Brontë– tiene un bello comienzo, adquiere fuerza en su desarrollo, y concluye con pathos.» Swinburne vio en él un precedente claro de El molino del Floss de George Eliot.
Combinando elementos de cuentos de hadas con recursos de melodrama y una romántica observación de la naturaleza, Gaskell ahonda además en los entresijos de la vida doméstica, y muestra cómo el amor y la bondad pueden ser armas de doble filo, a menudo utilizadas con fines innobles. «¡Conocemos tan poco la verdadera realidad de aquellos hogares que visitamos como amigos íntimos!», dice la narradora de estas páginas… y se propone, con fortuna, entrar allí donde las apariencias y presuposiciones desvelan sus conflictos y sus secretos.

Opinión:

El nombre de Elizabeth Gaskell puede que a muchos no os suene de nada, pero puedo deciros que está considerada como una de las mejores escritoras inglesas de la época victoriana, y lo cierto es, que a pesar de haber escrito una de las mejores biografías sobre Charlotte Brontë o la famosísima Norte y Sur, que fue llevada a la televisión, otras contemporáneas suyas, han conseguido eclipsarla totalmente.
La mayor preocupación para Gaskell fue reflejar de forma fiel en sus obras los problemas sociales de la época; la diferencia abismal entre ricos y pobres, y sobre todo, la problemática a la que se enfrentaba la mujer. 
Esas cuestiones quedan reflejadas en sus obras con acierto, convirtiendo sus narraciones en críticas enmarcadas especialmente en el ámbito rural.

Nos encontramos ante una historia que al principio fue publicada como cuento de navidad, la verdad es que no tiene mucho de navideño, salvo que sea por el mensaje de perdón y de bondad que prevalece hasta el final...

Gaskell nos ofrece con La casa del páramo, una historia muy sencilla pero intensa, con una amplia gama de personajes que van desde los más dañinos y odiosos, hasta la dulce y angelical, Maggie.

Edwar Browne, el hermano de Maggie, es un ser totalmente egoísta, vanidoso y que carece de principios.
Desde la muerte del padre se ha convertido en el cabeza de familia, un déspota que cuenta en todo momento con la aceptación de la Señora Browne.

La Señora Browne, es para ponerla a comer a parte, una mujer que considera ley los deseos de su hijo, y que en ningún momento demuestra cariño hacia Maggie.

Estos dos personajes, enturbian con su presencia el ambiente, lo hacen irrespirable tanto para Maggie como para el lector. Al principio pensé que eran tan planos como retorcidos, pero me equivocaba, porque los lectores solo podemos sentir emociones hacia personajes complejos, bien definidos, y en esta historia, aunque son pocos los personajes que aparecen, sí encontramos en ellos un amplio abanico de caracteres; los malos malísimos, los demasiado santurrones y otros que se mantienen en el centro intentando equilibrar la balanza.

Frank el heredero del Señor Buxton, como es lógico, se enamora de Maggie.
Hasta ese momento la familia Browne ha estado baja la protección de Buxton, pero el amor de los jóvenes se ve de golpe enfrentándose a la oposición paterna.
Maggie pertenece a una familia respetable pero demasiado humilde para cubrir las expectativas que Buxton ha depositado en su hijo.

El Señor Buxton, es el otro personaje junto con Maggie que hace que la historia brille, dan ese toque dramático tan necesario para las historias de la época.
Maggie ha sido acogida en su familia, es dulce y adorable, pero no tiene ni fortuna ni relaciones, por lo que Buxton considera que no es la mejor opción para el futuro de su hijo, ya que carece de capacidad o del espíritu para ayudarle a ocupar una posición preeminente en el país. Maggie sería la criada perfecta, pero nada más...

Gaskell con este punto, busca romper las barreras sociales, esas que impedían o veían con malos ojos la fusión de clases. No pretende ofrecernos una novelita romántica, sino hacer hincapié en esas barreras que va encontrando Maggie.

Y llegamos hasta Maggie.
Su madre y hermano, totalmente egoístas, se aprovechan y la menosprecian a partes iguales, es la versión victoriana de la cenicienta, la única finalidad de Maggie es servir a la familia.
Como he dicho, es el personaje más dinámico junto con el Señor Buxton. La vemos crecer y evolucionar, sin dejar de lado sus principios y su bondad, a pesar de los contratiempos a los que se enfrenta a lo largo de la narración.
La autora critica abiertamente el papel secundario de las mujeres y sobre todo, el destino impuesto para ellas.
Maggie es un personaje muy completo, totalmente abnegado, que terminará sacrificando su bienestar por salvar el honor de la familia, convirtiéndose así en la heroína de la trama.
Salva con su forma de actuar a una familia desagradecida, que no muestra, ni ha mostrado nunca hacia ella, un solo ápice de cariño, aunque hay que reconocer que ese sometimiento al que se entrega nuestra protagonista, sin tan siquiera cuestionarlo, llega a sacarnos de quicio en más de una ocasión.

¿Pero qué pasa con la autora?
Maggie toma por primera vez una decisión, tan trascendental que cambiará su vida y la de todos aquellos que la rodean, abandona con ello ese papel pasivo y toma el mando.
Por una vez deja claro que no se va a dejar manipular ni por unos ni por otros, ¡Ay ilusa! ¡qué no habías contado con tu creadora!, en ese punto llega Gaskell y ¡ ZAS!, le corta las alas de un plumazo, como diciendo... ¡eh! ¿pero qué te habías creído? ¡Eso de salvar el mundo, aunque sea tu pequeño mundo, no corresponde a las mujeres y menos de tu época!
¡Pon de nuevo los pies en el suelo, arréglate el vestido y retoma el papel mojigato que has representado a lo largo de la historia, qué ya vendrá el verdadero paladín a salvarte!
¡No olvides que tu lugar se halla en la vida privada, en el hogar, y solo te desarrollarás en beneficio de los intereses familiares!

Así que de esa forma, Maggie abandona ese papel de libertad que no la correspondía y retoma el otro, tan acorde al siglo XIX, donde se cuestionaba la capacidad de la mujer para la toma de cualquier decisión. Y es que, como no podía ser de otra forma, Gaskell nos acerca con un relato fiel, a las grandes diferencias existentes entre clases sociales. Toma de referencia el personaje de Maggie, le concede su minuto de gloria, le muestra la realidad y los límites naturales que una mujer decimonónica no debía traspasar.

Gaskell crea pequeñas historias alrededor de cada personaje que se mimetizan con la trama central, son ellos y sus circunstancias, y ahí, es donde vamos viendo reflejada su verdadera naturaleza; esos sucesos van construyendo la trama, excelente, habría que decir llegados a este punto.
Las descripciones también son algo importante en esta breve historia.
La casa está rodeada de naturaleza y es el lugar hacia donde Maggie dirige sus pasos, arrastrándonos con ella, cada vez que sus tareas se lo permiten. Aún así, ante toda esa naturaleza que se abre salvaje ante sus ojos, Maggie se siente atada, enjaulada.
Y de esta forma llegamos al final...
Como habéis podido comprobar, ha resultado ser una excelente lectura a la que sin embargo hay que añadir un pequeño pero... y es en el final.

El desenlace es demasiado abrupto, los acontecimientos suceden de forma precipitada y el lector apenas tiene tiempo para reaccionar o hacerse a la idea de lo que le viene encima. Aún así, aunque el final es demasiado breve, aunque nos sabe a poco, esta historia es una obra que no dudo en recomendar.


miércoles, 10 de mayo de 2017

Tristana de Benito Pérez Galdós

Sinopsis:

Tristana forma parte del ciclo de las obras agrupadas por el propio Galdós bajo el epígrafe de Novelas españolas contemporáneas. Este ciclo novelístico está dedicado a pintar la vida madrileña en la que nuestro autor ve concentrada la España del siglo XIX.
Tristana, sin embargo, funciona de una forma totalmente autónoma respecto al resto de las obras de ese ciclo novelístico: no aparece en ella ningún personaje recurrente en el mundo galdosiano, con la excepción de los médicos. Tristana es representativa, además, del periodo en que Galdós se interesa más por la verdad de la persona en su sociedad, y en particular de la mujer en su relación con el hombre, que por la realidad de dicha sociedad a través de tipos ejemplificadores. Por primera vez Galdós se plantea en Tristana el tema de la emancipación de la mujer. Sin embargo, la soñadora Tristana fracasa en sus intentos. Y el genial novelista pone una vez más de manifiesto su capacidad para ahondar en el conocimiento de la sociedad española de su época y analizar los aspectos negativos que la aquejan.

Opinión:

Hace tiempo que quería profundizar en la obra de este gran escritor español, y como todo libro y autor tiene su momento, creo que a D. Benito, por fin, le ha llegado el suyo.
Tristana se engloba dentro de la serie que el propio Galdós denominó, como novelas españolas contemporáneas.
La prosa empleada invita a hacer una lectura pausada y se convierte en una experiencia inolvidable para el lector.
Muy pocos autores alcanzan ese grado excepcional de maestría, y es que en esta obra, el lenguaje es rico y preciso.
D. Benito hace gala de un estilo envidiable, al tiempo que elabora un retrato perfecto de la ciudad, de la sociedad y de los personajes.

Galdós crea a un personaje fuerte, muy parecido a las heroínas que encontramos en otras novelas de la época como: Ana Osorio, el personaje de la Regenta de Clarín; Emma, protagonista de la obra de Flaubert, Madame Bobary o la Ana Karenina de Tolstoi, mujeres fuertes que terminan arrastrando con su tragedia a otros.

Las referencias a las novelas caballerescas son constantes, nos encontramos con el Quijote e incluso con el burlador de Sevilla homenajeados cada dos por tres, y por supuesto, la novela da comienzo al más puro estilo cervantino.

"En el populoso barrio de Chamberí, más cerca del Depósito de aguas que de Cuatro Caminos, vivía no ha muchos años un hidalgo de buena estampa y nombre peregrino, no aposentado en casa solariega, pues por allí no las hubo nunca, sino en plebeyo cuarto de alquiler de los baratitos, con ruidoso vecindario de taberna, merendero, cabrería y estrecho patio interior de habitaciones numeradas" [...].

También el nombre de Tristana hace referencia a uno de esos caballeros de las leyendas celtas, quizás al caballero romántico de trágico final, el Tristán de Isolda. Ese nombre parece marcar el destino de la protagonista desde el comienzo. Ambos son valientes, parecen creerse invencibles y el motor de sus historias, es el amor imposible.

Los personajes...
Tristana es joven, soñadora y fantasiosa, ilusa e incluso pánfila en algunas ocasiones.
Desde el principio conocemos que ha sido deshonrada por D. Lope cuando era una niña.
Aún así, la vemos independiente, se aleja totalmente del estereotipo de mujer de la época, más realistas y prudentes, en pocas palabras... domesticadas.
Ha recibido la educación insustancial de las niñas, cuyo único fin, es conseguir un buen marido.
En resumidas cuentas, Tristana en esta historia se enfrentará con su comportamiento a una sociedad machista, y al final lógicamente, terminará ganando la inmensa mayoría.
La gran vencedora de toda esta historia, al igual que ocurre en las obras de las heroínas citadas en el segundo párrafo, será la sociedad, esa sociedad conservadora que imponía un papel determinado a las mujeres.
Tristana es un espíritu libre, indomable, que al final ve como se escapan sus sueños de golpe.

D. Lope, es su tutor, un brillante Don juan venido a menos que la mira como esposa, amante e hija, según le convenga.
Es un chantajista emocional que no duda en recurrir a las amenazas verbales, que invoca la memoria de los padres de Tristana y que incluso llega a reprocharle, que por ayudar a su familia se haya empobrecido.
En los primeros tiempos de vida junto a él, nuestra protagonista, llega a tener momentos de corta y pálida felicidad, quizás debido a la aceptación de un futuro del que sabe que no puede librarse. Ha sido deshonrada y el matrimonio es algo que ve improbable, por lo que solo le quedaría la vida en el convento, cosa que descarta rotundamente.

D. Lope, gracias a sus consumadas artes de seductor, siembra en ella ideas que fomentan la conformidad con la vida impuesta, y la joven no da importancia, en un principio, a que el Don Juan, triplique su edad.
Pero el tiempo empieza a pasar, y esa imaginación despierta en ella deseos de libertad y hay que decir llegados a este punto, que la palabra libertad en esa época, y más en boca de una mujer, no sonaba del todo bien.
D. Lope empieza a derrumbarse en lo físico, llegan los achaques al tiempo que se despiertan en él unos celos que le comen por dentro.
De esa forma, Tristana pasa a convertirse también en esclava, dato que él deja bastante claro por el comentario que veréis a continuación.

"Cree que mi mayor suplicio es no poder dorarte la jaulita" [...]

Y Saturna, la protagonista secundaria de esta historia, también lo confirma con sus palabras:

"Si ha de haber un poco de reputación, es preciso que haya dos pocos de esclavitud". [...]

Saturna es la criada, una consumada maestra en sisas y otras artimañas de cocinera y compradora. Es la confidente, otro personaje fuerte e interesante de esta historia.

Y llegamos al último de los protagonistas, el que cierra esta especie de triángulo amoroso...

Horacio, el artista, es otro egoísta y plasta de cuidado.
Es el personaje que ofrece el amor y el romanticismo a Tristana.
¿Pero qué ocurre? pues que aquí también llega el conflicto.
Los lectores somos conscientes de la evolución que experimenta el personaje femenino, y de ello también es consciente Horacio. En ese momento, vemos como algunos detalles empiezan a contrariarle, y ahí es donde nos percatamos de la verdadera naturaleza de Horacio.
Él y D. Lope, tienen más en común de lo que creen, quieren una mujer subordinada al hombre en inteligencia y voluntad, una esposa que solo les vea con los ojos y el corazón, que idolatre a su persona y a su inteligencia, para saciar su gran ego.
Pero no cuentan con que Tristana va por libre, y aquí llega el esperado desenlace...

La caída...
Si al comienzo de la reseña os decía que la prosa invitaba a hacer una lectura pausada, ahora añado que también nos invita a hacer una reflexión.

Tristana llega a tocar el cielo, se cree capaz de hacer cualquier cosa, se envalentona y después inicia su descenso particular a los infiernos cual Dante.
El poderío del que hacia gala desaparece dando paso a la aflicción y de nuevo a la aceptación del destino impuesto.

Esa caída muchos la interpretan como una suerte de "castigo" autorial, haciéndose eco de la moral de la época. Dicen que Galdós devuelve a Tristana al lugar que le corresponde, la castiga por ese comportamiento que consideran un desafío, destinándola a un final trágico. Y esa opinión es compartida por la autora Emilia Pardo Bazán.
Ella le critica que no convirtiese a Tristana en un ejemplo de mujer a seguir, en una feminista. Censura que le de alas para volar y que luego se las corte de un plumazo.

Creo que Doña Emilia y todos los que secundan esa opinión, son injustos...
Galdós hizo lo que pudo, tan solo reflejó la realidad de una sociedad injusta con la mujer.
Él creó una mujer avanzada a su época, la dotó de una fuerte personalidad, mostró a la sociedad que las mujeres así existían, podríamos incluso verla como un símbolo en pro de la igualdad, pero no pudo hacer nada más, él no disponía de la llave para abrir las jaulas de las mujeres.
Don Benito solo reflejó la realidad, retrató las costumbres y los acontecimientos, una sociedad contra la que estaba atado de pies y manos. Era solo una voz más que se alzaba reivindicando, o denunciando el triste papel de la mujer.
Galdós fue un excelente retratista, pintó la realidad sin escatimar en detalles y en esa realidad, la protagonista de esta historia no sale muy bien parada. Si hubiese cambiado el final, si la hubiese dejado volar, ahora no estaríamos hablando de una novela realista, estaríamos hablando de ficción o de romanticismo, y al fin y al cabo, las críticas le seguirían lloviendo por haber creado un texto surrealista.

Como habéis visto, el tema principal de esta historia es la subordinación de la mujer.
A mitad de la historia, incorpora el género epistolar. Los jóvenes amantes cruzan correspondencia en un rito que se convierte en el súmmum de la cursileria, porque todo hay que decirlo, al igual que el tiempo termina convirtiendo a D. Lope en un mal menor. Al final éste se alza cual paladín y arrincona en un segundo plano a Horacio.
La ciudad de Madrid se abre ante nuestra mirada, ha permitido y amparado el idilio, mientras que la relación que perdurará en el tiempo queda oculta, siempre bajo llave, en la intimidad y protección del hogar.



domingo, 23 de abril de 2017

Misterio en blanco de J. Jefferson Farjeon

Sinopsis:

En la velada del día de Nochebuena, una gran nevada obliga al tren de las 11:37 procedente de la estación londinense de St. Pancras a detenerse en las proximidades de Hemmersby. Decididos a no pasar la noche en el vagón, un ecléctico grupo de seis pasajeros decide desafiar las inclemencias del tiempo e intentar llegar al cercano pueblo. A mitad de camino, se ven obligados a refugiarse en una solitaria casa de campo que, a pesar del fuego encendido en la chimenea, el té para tres dispuesto sobre la mesa y el agua de la tetera todavía hirviendo, parece estar desierta. Atrapados por las circunstancias en ese reducido espacio, los viajeros intentarán desentrañar el enigma de la vivienda deshabitada y, cuando la tormenta finalmente amaine, de las cuatro personas que han sido asesinadas…
La recuperación de esta espléndida novela de intriga de ambiente navideño, desaparecida de las librerías desde hace más de setenta años, se ha convertido en un festivo e inesperado éxito editorial en el Reino Unido, resucitando así el interés de la crítica y los lectores por un escritor que Dorothy L. Sayers no dudó en calificar como «un insuperable maestro en el marco de las aventuras de misterio».

Opinión:

Misterio en blanco, es una obra de J. Jefferson Farjeon, que inicialmente fue publicada en 1937 y presentada con un cuento de navidad. Ahora, ha reaparecido más de setenta años después, convirtiéndose en un inesperado éxito editorial en Reino Unido.
Esta novela en concreto, es una de las más leídas de este autor, aunque en su larga y prolífica carrera escribió más de setenta obras; curiosamente Alfred Hitchcock adaptó una de ellas para la gran pantalla, la pieza teatral titulada "El número 17".
Esta historia tiene un marcado estilo británico, incluso podríamos encontrar en ella un homenaje a otros autores de novela policíaca, como Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, célebres por sus exhaustivos detectives.

Pero hagamos una breve presentación de los personajes para después poder centrarnos en el argumento...
Tenemos a Jessie Noyes, una joven y bonita corista; a los hermanos Carrington, Lydia y David; a un triste y soñador oficinista, el joven Thomson (sin P); a Edward Maltby, un anciano perteneciente a la Real Sociedad de Psicología, (quizás otro guiño hacia Conan Doyle) y al señor Hopkins (el pelmazo del grupo).

Todo comienza con una inmensa nevada que obliga a los protagonistas a abandonar el tren en el que viajan. Piensan que cualquier alternativa es mejor que permanecer encerrados en él, esperando a que vengan a rescatarlos o a que las vías vuelvan a estar operativas para llegar por fin, a sus ciudades de destino.
Tras una breve presentación de los personajes, estos se lanzan sin pensárselo mucho al exterior, enfrentándose a las duras inclemencias del tiempo y arrastrándonos inevitablemente con ellos.

El señor Matlby es el primero en bajar del tren, y rápidamente desaparece en la inmensa cortina de nieve que cae.
El resto del grupo salvo Hopkins, deciden seguir sus pasos... pero la nieve ha cubierto rápidamente sus huellas, y los cuatro jóvenes quedan abandonados a su suerte, en medio del fuerte temporal.
Como ya habéis comprobado en la sinopsis, el recorrido de estos aventureros será breve aunque cargado de contratiempos, pero por suerte para ellos, pronto encuentran en su camino una solitaria casa de campo donde resguardarse.
El silencio reina en la casa mientras el fuego de las chimeneas caldea las habitaciones, una tetera hierve el agua sobre el fogón de la cocina y el servicio de té espera en el salón.
En ese momento, una pregunta rasga el cargado ambiente, ¿dónde están los habitantes de la casa?

De esta forma comienza una novela que nos transporta al pasado.
Es una novela intemporal, en la que parece que el tiempo se detiene y aunque tendremos a lo largo del argumento, algunas referencias que la sitúan en 1937, el comportamiento de sus personajes, la trama e incluso la forma de narrar, en ocasiones, nos hace pensar en otra época, la de Dickens.
El autor nos ofrece una historia de misterio de corte clásico donde veremos como el narrador sabe más aparentemente de lo que cuenta.
La cadencia narrativa es lo que transmite intriga al relato.
El ritmo es pausado, Farjeon impone su propio tono y su propio tempo, se toma con mucha calma el introducir algo de acción, haciendo gala más bien de una tensión sostenida, y acelerando únicamente la trama al final, con un desenlace quizás para mi gusto, demasiado abrupto.

Os he mencionado al grupo de personajes que forma parte de la avanzadilla, pero a ellos pronto se les unirán, tres, cuatro, incluso seis personajes más...
Un grupo singular en extrañas circunstancias, la necesidad les empuja hacia la casa y al final la necesidad les retiene allí.
Desde el comienzo empiezan a ocurrir cosas extrañas, los personajes de actitud sospechosa, aparecen al mismo tiempo que abandonan los escenarios, y esa situación, hace que la casa empiece a parecerse al famoso camarote de los hermanos Marx.

La novela parece una función teatral, con amplios y surrealistas diálogos.
Los personajes llegan a rozar el absurdo en muchas ocasiones, hablan y hablan entre ellos, sin llegar a decir nada coherente o que tenga lógica para nosotros. Ese detalle, obliga al lector a permanecer atento, ya que cualquier dato mencionado de forma ingenua, puede ser de vital importancia para no perdernos una pista trascendental para la resolución del misterio.

Como digo, es una novela perfecta para representar en el teatro, ya que podemos definir claramente los actos, con cambios mínimos de escenario.
Las escenas y las conversaciones se superponen unas a otras en distintas habitaciones, al tiempo que la trama avanza.
Esta obra es un compendio de géneros.
Tiene mucho de folletín; coincidencias, situaciones poco verosímiles y exageradas, y todo ello, adornado con un fino sentido de humor inglés.
Los diálogos de los que ya os he hablado, se alargan muchas veces sin sentido y los acontecimientos se dosifican con ironía.
A su vez, también podemos encontrar registros de novela de misterio y policíaca, e incluso de las comedias de enredo, porque como veréis es una historia sencilla que se va complicando a pasos agigantados.

Una obra atrevida y en ocasiones alocada que reconozco que se ha convertido en otra excelente lectura compartida con los blogs de Si fuésemos libros, Un libro junto al fuego y No solo leo.


martes, 4 de abril de 2017

El misterio del carruaje de Fergus Hume

Sinopsis:

Cuando un hombre es hallado muerto en el interior de un carruaje de alquiler, uno de los más distinguidos ciudadanos de Melbourne es acusado de asesinato. El ilustre joven proclama su inocencia, pero se niega a dar una coartada. Pronto se descubre la identidad de la víctima: un caballero recién llegado a la ciudad, muy bien relacionado con las altas esferas de la sociedad, y que pretendía en matrimonio a la hija de un rico hacendado, Madge Frettlby, que a su vez está enamorada de Brian Fitzgerald, un apuesto irlandés instalado en Melbourne para hacer fortuna.
Desentrañar el misterio será tarea de un eminente abogado y dos intrépidos detectives que llevarán al lector desde los más distinguidos salones de la alta sociedad, al submundo más miserable de los bajos fondos.

Opinión:

Ya sabéis lo mucho que me gusta la novela del siglo XIX.
En esta ocasión os hablo de la primera novela policíaca que logró convertirse en un bestseller.
Fue publicada en 1886, y a la muerte de su autor en 1932, se habían vendido más de 750.000 ejemplares, la mitad de ellos en los seis primeros meses tras su publicación, convirtiéndose en la novela más vendida del siglo XIX y principios del siglo XX.

Fergus Hume y el teatro.

El mayor sueño de este autor era llegar a ser un gran dramaturgo, y esa vocación se ve plasmada en esta historia, donde encontramos claras influencias del género.
El argumento parece dividido en actos, que son los que marcan de forma brusca los cambios o giros en la historia.
En el primer acto conoceremos en que consiste el misterio, y va desde el asesinato hasta la detención del joven Fitgerald.
En el segundo, nos encontramos con el juicio en su totalidad y es aquí, donde encuentro las mayores semejanzas con una obra de teatro.
La estructura de los diálogos, que son el método empleado en la ronda de declaraciones de los testigos, utilizan un estilo muy directo, haciendo uso de expresiones muy cortas que agilizan las escenas, y dando alternancia al discurso de los personajes que intervienen en esa escena.
El tercer acto se corresponde con el desenlace de la obra y conlleva una serie de revelaciones que desentrañaran el misterio que rodea al asesinato del carruaje.
En esa parte los acontecimientos se desencadenan de forma rápida y muestran de forma lineal, paso a paso la historia tal y como sucedió.
Por otro lado, no hay un gran número de personajes y en cada escena intervienen un número muy limitado de ellos. Algunos incluso desaparecen tras su corta aparición.

Un homenaje a los autores victorianos.

El libro lo componen 35 capítulos no muy extensos, y en ellos encontramos constantes alusiones a novelas y autores de la época.
Entre los referenciados podemos encontrar a Wilkie Collins, Edgar Allan Poe , Émile Gaboriau o Arthur Conan Doyle, entre muchos otros, pero quizás lo que más sorprende, son las constantes citas a escritoras, en un momento de la historia donde las mujeres, nos centraremos solo en este gremio, no estaban muy valoradas, y muchas de ellas optaban por publicar sus obras bajo seudónimo. Por eso resulta extraño a la vez que admirable, que Fergus las haga un hueco en su obra y sobre todo que de los constantes comentarios se desprenda la gran admiración y respeto que sentía por las obras de Mary Elizabeth Braddon y Anna Katherine Green, por cierto reseñadas en este blog.


¿Realismo o Naturalismo?

Las clásicas novelas victorianas se caracterizaban porque reflejaban de forma muy real la vida social de la época, en concreto sobre la aristocracia y la clase media emergente.
Pero esta historia, que muchos incluyen dentro del género del Realismo, tiene unos rasgos pronunciados que a mi me parece que pertenecen más bien al Naturalismo, ya que la trama, aunque habla de la aristocracia, profundiza bastante más en la vida callejera, adentrándose en los suburbios más marginales. Hace especial hincapié en la diferencia de clases, refleja la parte más dura y oscura de la condición humana y las taras sociales como la prostitución, las bandas callejeras o el alcoholismo.
Vemos una amplia critica social, aderezada con buenas dosis de ironía. La clase alta se resguarda tras un velo de hipocresía, tras falsas apariencias que serán un elemento fundamental en el desarrollo del argumento.

Una historia policial un tanto inusual.

No nos encontramos ante una historia policial al uso. Pensamos que al tratarse de una novela policíaca, el responsable de llevar a cabo la investigación será un detective, y eso no es del todo cierto.
Samuel Gorby es un detective que al comienzo parece que será el encargado de desentrañar el misterio, pensamos que su intervención será constante, pero poco a poco, según avanza la trama, vemos como este personaje empieza a perder fuelle y termina haciendo, como se diría en teatro, Mutis por el foro, es decir, saliendo de escena...

En ese momento, hacen acto de aparición dos personajes con bastante relevancia para el argumento. Un nuevo detective, Kilsip, con bastante más fuerza y personalidad que el anterior y Ducan Calton, el abogado defensor.
Pero tanto Gorby como Kilsip, son detectives imperfectos, con modos poco convencionales y mientras ellos se discuten el aplauso del público, Calton toma el mando de esta investigación y será finalmente quien, con su sagacidad, desentrañe la mayor parte del misterio.
Calton es un personaje muy bien definido y con el que el lector logra empatizar. Para mí, es el mejor personaje de toda la historia con diferencia.

Arquetipos

Sobre el resto de personajes no hay mucho que decir.
Podríamos hablar de Brian Fitgerald, el joven que es acusado desde el comienzo, y que desempeña uno de los papeles principales, pero no llega a cuajar.
Aunque el personaje está muy bien definido, a mí no deja de parecerme un peón, aunque necesario para el desarrollo de la trama, pero solo un peón.
Madge Frettlby, su enamorada, hija de un rico hacendado de Melbourne, tampoco me llega a convencer, y el motivo es que ambos personajes, al igual que el resto que aparecen en este relato, están demasiado estereotipados.

Las mujeres parecen tiernas flores de invernadero, demasiado ingenuas, con muy poco que decir o más bien nada, ya que su conversación resulta completamente vacía, ajustándose al canon de la época.
Los hombres, virtuosos y en apariencia inteligentes, portadores del fino sentido del humor inglés.
La clase humilde, además de tener que cargar con el lastre de la falta de cultura, aparecen cargados de defectos, faltas que no dudan en utilizar los de la clase snob para mofarse de ellos.
Entre medias de estas clases surge otra, la correspondiente a los dos detectives y que parecen mantenerse al margen de todas estas características.

Detalles

La novela incluye en la narración, cartas, fragmentos de los periódicos, transcripciones del juicio, lo que aporta un cambio en la estructura que convierte en amena la lectura.

Al final de la obra encontramos un posfacio donde Fergus Hume, nos cuenta no solo como surgió la idea de la novela, sino todas los problemas que tuvo que solventar antes y después de su publicación.

Por último recomiendo dejar la lectura de la introducción, para el final. Creo que en ella se dan demasiadas pistas sobre el desarrollo de la trama, que en algún momento pueden llegar a destripar parte del argumento.


jueves, 30 de marzo de 2017

Para leer al anochecer. Historias de fantasmas de Charles Dickens

Sinopsis:

Charles Dickens estuvo interesado durante toda su vida por los fenómenos misteriosos. Su natural inclinación hacia el drama y lo macabro hicieron de él un extraordinario escritor de cuentos de fantasmas.
Para leer al anochecer presenta trece de las más célebres y espeluznantes historias de fantasmas escritas por Dickens —«El fantasma en la habitación de la desposada», «El juicio por asesinato», «El guardavías», «Fantasmas de Navidad», «El Capitán Asesino y el pacto con el Diablo», «La visita del señor Testador» o «La casa encantada», entre otras—, en una nueva traducción al castellano. Villanos que mueren ahorcados, mujeres misteriosas que encargan retratos desde el más allá, marinos desaparecidos que hacen visitas inesperadas a los vivos, viajeros victorianos que se encuentran con siniestros niños en oscuros caserones… Puro talento gótico.

Opinión:


Introducción.
El antes y el después de la Literatura Gótica

Las historias de fantasmas con el paso de los años, como ya ha sucedido con otros géneros, han terminado adaptándose a los tiempos.
Si antes los espectros solo aparecían en casas solariegas, grandes mansiones, abadías o cementerios, por citar algunos escenarios, en la actualidad cualquier sitio es bueno para que un ente sobrenatural haga de las suyas.
En la época de Dickens, las apariciones fantasmales se mostraban ante nosotros, de aspecto, tal y como habían sido en vida y cumplían con una función moralizante.
Nos mostraban el mal realizado, nos pedían ayuda y/o se manifestaban con el fin de avisar a modo de premonición, eso sí, siempre después de dar la media noche, cuando una tímida luz iluminaba la habitación, y en muchas ocasiones tras escucharse el sonido de  una campanilla.
En cambio ahora, el fantasma atormenta por el mero hecho de molestar.
Tiene potestad para aparecerse a cualquier hora y en cualquier lugar, siempre rodeados de grandes cambios de temperatura, apagones de luz, objetos que se mueven o se rompen, e incluso haciendo uso de la violencia. Pero lo mejor o lo peor, según se mire, es su apariencia escalofriante.
Hoy en día no se concibe un fantasma que no sea terrorífico y un poco gore, porque lo del gore es algo fundamental.

Y os estaréis preguntado ¿qué ha ocurrido con el romanticismo que fijó su vista en ellos, que los mostró como seres condenados a vagar por toda la eternidad, arrastrando tristeza y soledad y penando por el crimen realizado? pues que como otras muchas cosas, ha evolucionado, y en este caso, no para mejor...

Consejos para leer al anochecer.

La verdad, porque todo hay que decirlo, es que aunque hayan surgido de la virtuosísima pluma de Dickens, en esta ocasión nos enfrentamos a unos fantasmas un poco light, cosa que por otro lado, no impide disfrutar plenamente de las situaciones en las que se hacen visibles y de otros detalles, combinados a la perfección, de los que ya hablaré.
Sabiendo de antemano que no transmiten mucho miedo, me permito daros un consejo:
 para leerlos hay que ponerse en situación.
Elegir preferiblemente la noche, y aún mejor, si podemos leerlos con lluvia o viento golpeando los cristales, con niebla o con cualquier otro fenómeno atmosférico de fondo, mientras contemplamos de soslayo, como oscilan las llamas de la chimenea, el que la tenga ¡claro está!, y el que no, pues tendrá que conformarse echando mano de unas simples velas.
Porque lo interesante, es que estos relatos no transmiten terror o angustia, pero la forma de narrar nos invita a sumergirnos en la época victoriana, en un intento de dar de lado a la razón y donde algunos de sus individuos, extremadamente susceptibles, se arrojaban sin temor, en brazos de la creencia espírita.
Estas historias, donde cuesta distinguir si se tratan de sueños o realidad, llegan a confundir al lector, dejando algunas de ellas incluso el final algo abierto para no privarnos de elucubrar.

13 relatos de fantasmas.

Nos enfrentamos a 13 relatos breves, algunos de ellos corresponden a fragmentos extraídos de otros relatos más extensos, pero hay que aclarar que fueron escritos, narrados o publicados en distintas fechas, por lo que la fecha que aparece en algunos lugares como 1852 es meramente orientativa.

Según mi gusto, los mejores son:
Fantasmas de Navidad.
El fantasma en la habitación.
Cuatro historias de fantasmas.
El guardavías.
La visita del Señor Testador.
La historia del retratista.

En lineas generales, el libro me ha gustado, a pesar de que como he dicho, los fantasmas asustan más bien poco y muchas veces, las historias prometen más de lo que ofrecen.
Lo que más destaca es la forma de narrar y el uso que se da a algunos detalles casi impercetibles, y que se convirtieron en las características principales que definieron al género gótico.
Este género surgió como reacción al Racionalismo, el siglo XVIII, el siglo de las luces, de la ilustración y creían que todo podía explicarse mediante la razón.
A mitad de ese siglo surge esta nueva corriente, que más tarde asentaría los cimientos para el Romanticismo.
En narrador elegido para estas historias suele ser en primera persona, un estilo directo con el que se apela constantemente al lector,
De los fantasmas y de los escenarios ya he hablado al comienzo, así que poco hay que añadir.
Los personajes están claramente estereotipados.
Los señores, inteligentes y enigmáticos, las señoras, frágiles y delicadas, y los criados por lo general asustadizos, algo que sus señores achacan a la falta de conocimientos.
En la mayoría de los relatos, al personaje principal tiene dificultad para identificar si se trata de un sueño o de realidad y también es frecuente ver como el protagonista se ve arrastrado en saltos temporales, viajes en el tiempo y en el espacio, a los que lógicamente también está invitado a asistir el lector.

Dickens, al igual que otros muchos escritores de la época, se sintieron atraídos por  lo sobrenatural y también se dice de él, que muchos de estos relatos, fueron surgiendo de su cabeza intentando dar explicación a vivencias propias que no supo explicar.
Según los grandes expertos, en sueño de un niño con una estrella, relato que también se incluye en este libro, se refleja la añoranza por los familiares desaparecidos y curiosamente los protagonistas de esa historia, podrían representar al hermano y hermana de Dickens fallecidos cuando el era solo un niño. Pero eso sería hilar muy fino, y realmente ¿qué autor no refleja una parte de su vida en sus textos?
Lo que sí sabemos a ciencia cierta, es que Dickens logró reflejar fielmente la sociedad de la época, la gran diferencia entre clases sociales y en estos relatos, consiguió una atmósfera que incluso hoy en día logra seducir al lector.



viernes, 4 de diciembre de 2015

El secreto de Aurora Floyd de Mary Elizabeth Braddon

Sinopsis:

El secreto de Aurora Floyd, una de las más reconocidas novelas de intriga y misterio victorianas, cuenta la historia de la bella señorita Floyd, hija única de una actriz de provincias y el noble y rico banquero Archibald Floyd,que debido a la inesperada muerte de su esposa al dar a luz, se ve obligado a criar a su hija en soledad.
Desde muy temprana edad, Aurora desarrolla intereses «poco femeninos» para la época, y a medida que crece se ve envuelta en el misterio y el escándalo. El pasado de Aurora encierra un secreto que obliga a su apesadumbrado padre a enviarla de inmediato a una escuela privada de señoritas en París.
A su regreso a Inglaterra, dos hombres se enamoran perdidamente de Aurora, el estirado y recto aristócrata Talbot Bulstrode, y el afable y sencillo John Mellish. Pero, ¿cuál permanecerá a su lado si se descubre que Aurora tiene un pasado tan «oscuro»?

Estamos ante una heroína victoriana atípica, una joven bella y apasionada de carácter fuerte y rebelde, dispuesta a desafiar el estricto código moral de su época, constituyendo una afrenta contra el ideal femenino de la perfecta mujer victoriana.
 El secreto de Aurora Floyd incluye elementos de misterio, chantaje,traición, usurpación de identidades, crímenes, decadencia moral… y lo que constituye un «final escandaloso y subversivo» para la época, que hacen de esta célebre novela la quintaesencia del drama victoriano.
Opinión:

Mary Elizabeth Braddon fue una destacada novelista en la escena literaria victoriana que cuenta en su haber con más de 80 novelas, la mayor parte de ellas pertenecientes al género de la sensation novel, un término algo despectivo que se aplicaba a las historias de crímenes, misterio y terror.
Aun así, la autora logró conseguir fama y reconocimiento gracias a este género y situarse junto a Wilkie Collins, en lo más alto del escalafón de la intriga decimonónica
Este último comentario me resulta algo gracioso.
Cuando leemos sobre autores de esa época, como Allan Poe, Anna Katharine Green, Wilkie Collins, o de la que hoy hablamos entre otros; siempre interpretamos que su novela fue la pionera o mejor del género. No hay que negar que todos son autores importantes dentro de esa clase de novelas, pero no considero a unos por delante de los otros, y es que todos en menor o mayor medida consiguieron situarse en los primeros puestos de la intriga decimonónica; aunque hay que decir que con tantos autores como eran, debían estar muy apretados en lo más alto del escalafón.

Voy a indicaros lo que más me ha llamado la atención en esta novela, en vuestra mano queda decidir si son puntos positivos para su lectura o negativos.

La gran calidad literaria de las obras elegidas por la editorial dÉpoca ha sido uno de los principales motivos para que se haya convertido en una de mis editoriales preferidas.
También hay que sumarle el gran mimo con el que cuidan la presentación, siempre incluyen como obsequio un marcapáginas y una lámina réplica de la ilustración de la cubierta.
Pero vayamos a lo realmente importante, el contenido.

Para los lectores que no hayáis profundizado en la novela victoriana voy a indicaros algunas características que en esta obra podréis apreciar con claridad.

Una característica típica que puede encontrarse en las novelas victorianas y que en ésta veremos en repetidas ocasiones, es la intrusión del autor en la narración apelando al lector. Veremos como con frecuencia interrumpe el hilo de la trama emitiendo opiniones sobre hechos y personajes con la frase: '¡Querido lector!'
Además a este detalle hay que sumarle otro importante, la autora ejerce de narrador omnisciente, pero cuidado, es un narrador subjetivo; ya que no duda en darnos en todo momento su opinión sobre algunos acontecimientos. Juega con ventaja pues conoce todo lo que sucede alrededor de los personajes. Su pasado y presente; sus pensamientos y lo más relevante para el desarrollo de la trama, lo que les acontecerá.

El lenguaje rico e incluso intrincado, que encontraréis en estas obras, para mí, es un aliciente a la hora de elegir este tipo de lecturas.
Otra característica es que la narración resulta muy real, ya que no duda en incorporar descripciones, algunas veces demasiado extensas. Esta particularidad añadida a que las obras también eran largas, puede ser el detalle negativo, pero no olvidemos que la mayor parte de las novelas de esta época, llegaban al lector de forma fragmentada, por capítulos, ya que se incorporaban en periódicos y revistas.

La contextualización histórica, social; son también elementos comunes que aparecen en todas estas narraciones.
Esas descripciones son atrayentes para los que quieran tener un conocimiento más profundo sobre esa etapa e incluso resulta curioso e interesante leer, el papel que desempeñaba la mujer en el siglo XIX.
Sobre el argumento poco se puede añadir a la amplia sinopsis que facilita la editorial.
La obra gira alrededor de un misterio que amenaza con convertirse en un escándalo social.
El tema romántico pasa a ser una trama secundaria pero imprescindible; resulta tan importante como las protagonistas melancólicas y las instrucciones morales que aparecen de forma subrepticia y que indicaban de que forma deberían comportarse las señoritas.

Los personajes que aparecen en esta narración no son muchos y van apareciendo en escena de forma escalonada, sin saturar al lector ni complicarle la lectura.
Es una novela extensa y por lo tanto en ella no podían faltar las descripciones. En este caso favorecen al lector, que puede crearse una idea clara sobre cada personaje; sus vicios, manías, pecados ocultos e incluso virtudes y recrear las situaciones en su imaginación.

Anteriormente os he hablado de lo que era la sensation novel o novela sensacionalista, pero he obviado decir, adrede, que surgió a partir de las novelas melodramáticas. Por lo tanto, la narración buscando emocionar o conmover al lector, no dudará en incorporar exageraciones entorno a la protagonista. La autora llevará al lector junto a los personajes a vivir situaciones límites. Sobra decir que al igual que aparecerán personajes emotivos y conmovedores también lo harán otros de la peor calaña.

Llegando al final, la solución del misterio resulta ser menos compleja que lo que el lector imaginaba y ocurre exactamente igual con la resolución del crimen; porque como es lógico para dar otra vuelta de tuerca y añadir más intriga a la obra, no podía faltar la aparición de un cadáver en la trama.
¿Sobran páginas? Pues sí, algunas.
Para llegar a la parte policíaca, que era la que más me interesaba a mí, tuve que leer casi la mitad de la historia, pero con eso no digo que el lector llegue a aburrirse, porque en ningún momento lo hace.
La obra podría dividirse en varias partes bien definidas:
La presentación de los personajes principales, la crónica social donde se muestra el día a día de la clase privilegiada a la que pertenece Aurora, la parte con más intensidad e intriga que corresponde al secreto que guarda la protagonista y la solución al misterio. Quizás esta última parte, para mi gusto, es la más breve y nos deja con ganas de más, porque una vez que el lector conoce el secreto y como se solucionan los problemas la trama da un nuevo giro volviéndose a complicarse..

Es una obra muy interesante para los amantes de la novela victoriana de intriga y que desde aquí no dudo en recomendaros.



miércoles, 1 de febrero de 2012

El principito de Antoine de Saint-Exupéry


Sinopsis:

Un aviador se encuentra perdido en el desierto del Sahara, después de haber tenido una avería en su avión. Entonces aparece un pequeño príncipe. En sus conversaciones con él, el narrador revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos.





Opinión:

Un libro para adultos disfrazado de libro para niños.


Y no creo que sea un libro destinado a ellos... a mí me lo hicieron leer con 8 años, si mal no recuerdo, y no me gustó nada. La experiencia fue totalmente negativa.
Quizás no supe entenderlo y mis preferencias de lectura estaban orientadas hacia otro tipo de libros; o simplemente que las lecturas impuestas, no se saborean de la misma forma que las elegidas por nosotros mismos.
El caso es que durante un tiempo odié a esa especie de niño adulto, algo petulante que vestía como Napoleón.
Pero como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena... y siempre estamos a tiempo de rectificar.
Hace meses, este libro llegó de nuevo a mis manos en forma de regalo y pude disfrutar de él en todo su esplendor; desgranando palabra por palabra y frase por frase. Fue una experiencia inolvidable y ahora mismo, puedo decir que lo considero un libro especial e imprescindible. Descubrí cosas que un niño no habría podido ver o entender...


Es cierto que con el paso de los años, los gustos de los lectores van cambiando, me gustaría pensar que las lecturas también evolucionan y al igual que nosotros, maduran.

Es un libro que te enseña a valorar las cosas más pequeñas que tenemos todos al alcance de la mano y que solemos pasar por alto, lo más gracioso de todo esto, es que esa visión nos llega a través de los ojos, precisamente de un niño. Nos aporta ternura al tiempo que al mirarnos en los ojos de ese niño nos devuelve nuestro reflejo, nos muestra situaciones que seguro que más de una vez hemos vivido.
Ahora lo cojo a menudo, lo abro por una página al azar y me leo un trocito...y siempre logra arrancarme una sonrisa... Está cargado de frases reflexivas que nos invitan a pensar y a recapacitar.

Mi parte preferida es cuando el principito se encuentra con el zorro..., y en ella hallamos dos frases bellísimas...

Si vienes por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres...
Y esta otra, sin duda para mí la mejor....

lo esencial es invisible a los ojos