Última saga actualizada 10/10/2017

Saga Sargento Carmelo Domínguez de Fernando Roye

lunes, 20 de noviembre de 2017

Escrito en el agua de Paula Hawkins

Sinopsis:

Tras cautivar a veinte millones de lectores en todo el mundo con La chica del tren, Paula Hawkins vuelve con una apasionante novela sobre las historias que nos contamos al recordar nuestro pasado y su poder para destruirnos.
Pocos días antes de morir, Nel Abbott estuvo llamando a su hermana, pero Jules no cogió el teléfono, ignoró sus súplicas de ayuda. Ahora Nel está muerta. Dicen que saltó al río. Y Jules se ve arrastrada al pequeño pueblo de los veranos de su infancia, un lugar del que creía haber escapado, para cuidar de la adolescente que su hermana deja atrás. Pero Jules tiene miedo. Mucho miedo. Miedo al agua, miedo de sus recuerdos enterrados largo tiempo atrás, y miedo, sobre todo, de su certeza de que Nel nunca habría saltado…
No te fíes nunca de una superficie en calma, no sabes lo que puede haber debajo.

Opinión:

Reflexiones lectoras...
Hasta hace muy poco, dentro del género del thriller o suspense, teníamos un subgénero muy amplio, el de thriller psicológico, que abarcaba todas esas novelas que generaban una respuesta emocional en el lector.
Historias con tramas elaboradas y personajes que dejaban huella. Novelas negras, que se caracterizaban por la ausencia de detectives y donde los protagonistas, gente de lo más corriente, intentaban resolver un misterio rozando casi la obsesión, por ejemplo, James Stewart en la famosa película de Hitchcock, La ventana indiscreta.
Ahora, dentro del thriller psicológico, se ha abierto una nueva categoría, una pequeña división dependiendo de quién protagoniza la historia.

Esas novelas que se caracterizaban por un argumento que giraba alrededor del estado emocional de uno o varios personajes; ofreciéndonos distintos puntos de vista; versiones contradictorias que nos hacían dudar y que mantenían el suspense hasta casi el final, gracias a los constantes giros argumentales; han pasado a denominarse, si el protagonista es femeninodomestic noir.
No os confundáis, no hablamos de nada nuevo, tan solo de una división dentro de la categoría de thriller psicológico; una evolución para mi gusto negativa, que hace distinciones dependiendo de quién investiga.
Unas novelas que dicen tener como lectores mayoritarios a mujeres, porque nos identificamos con las protagonistas... (Comentario sorprendente, leído en una revista cultural...)
Para este nuevo subgénero, con el que nos sentimos tan identificadas, dicho esto con sarcasmo, casi siempre se elige a mujeres, con demasiadas cargas a sus espaldas, complejos, inseguridades y una larga lista de adicciones.
Os pongo ejemplos, La chica del tren, La mujer del camarote 10, ya reseñadas aquí, o ésta misma.

Pero hablemos sobre esta historia catalogada dentro del subgénero, para mí polémico, de domestic noir.

Escrito en el agua 
Quizás la nota más característica de esta novela, es que el argumento gira una y otra vez sobre sí mismo, intentando despistar al lector, llegando al punto de que en ocasiones parece despistar incluso a la propia autora.
Supongo que por mi introducción ya sabréis que no me he quedado muy conforme con esta historia. Podría poneros aquí, directamente la imagen de la puntuación, pero ya sabéis que me gusta intentar razonar tanto lo positivo como lo negativo en todo lo que leo.

Más no siempre es mejor...
Esta es la segunda novela de Paula Hawkins.
La primera ya la he mencionado, la archiconocida, Chica del tren, y en su momento me pareció una obra original que llegué a calificar como recomendable, porque a pesar de tener algún que otro altibajo, para ser la ópera prima de una joven autora, se dejaba leer bastante bien.
Pero ahora nos presenta una segunda historia, con los mismos ingredientes que ya vimos en su anterior libro, sumados a un batiburrillo de elementos mezclados, que para mí, han sido imposibles de digerir.
Me gusta que los autores innoven, que no repitan una y otra vez lo mismo en sus obras. Paula Hawkins lo intenta, pero muere en el intento...
Crea un buen argumento, incluso se arriesga a repetir la misma estructura que ya vimos en su anterior obra, donde cada personaje tenía su propio hilo argumentativo. Los personajes se iban sucediendo y con su relato hacían avanzar la trama...
Y os preguntaréis, ¿qué hay de malo en ello? Pues hasta aquí nada, pero la autora intenta reformar la estructura ya conocida, añadiendo nuevas piezas, para mi gusto demasiadas, y falla estrepitosamente al no poder manejarlas todas con coherencia.
Pero profundicemos en esos detalles...

En esta novela nos enfrentamos a varios tipos de personajes...
Los que cuentan con mayor protagonismo en la historia, ofreciéndonos un relato en primera persona, y los secundarios, que lo harán a través de un narrador en tercera.
¿Qué nos aporta esto, además de distinguir quién tendrá un mayor peso en la trama? pues la verdad, muy poco.
Sabemos que las narraciones en primera persona, nos mostrarán su interpretación de los hechos. Irán construyendo para nosotros al personaje de Nel Abbott, pero ¡cuidado! siempre según su opinión, y veremos como esa imagen difiere de un personaje a otro.
Las narraciones de los protagonistas, serán muy introspectivas, mezclando una parte bastante extensa de pensamientos con la investigación y sus avances.
Por lo tanto, ya conocemos dos tipos de personajes, pero hay otro más, el que corresponde a Nel Abbot, la fallecida sobre la que gira la historia.
Este personaje también cuenta con un hilo propio, pero esta vez nos hará llegar los datos en forma de novela aún sin publicar, un proyecto sobre el que trabajaba.

Más elementos:
Pues bien, si os parecen pocos los mencionados hasta el momento, añado alguno más.
En esta historia también habrá espacio para las anacronías, es decir, para los saltos en el tiempo. De esta forma nos encontraremos con narraciones que nos harán retroceder hasta 1679 y 1993, y otras que nos llevarán a la actualidad, 2015.

La trama
El argumento intenta mostrarnos sobre todo, las relaciones entre la gente del pueblo y los grandes secretos que se esconden en esa localidad pequeña.
Historias que se van construyendo sobre montones de mentiras y malentendidos.
Un grano de arena termina creciendo hasta convertirse en una montaña sin sentido y esa, es precisamente la sensación que me ha llegado como lectora.

La trama crece con cada opinión y pensamiento de los personajes. Cada cual añade su versión, retuercen y dan la vuelta al argumento una y mil veces con el afán de despistarnos, pero lo único que consigue la autora es hastiar.
Intenta que tengamos un montón de sospechosos, porque todos los personajes tienen motivos para parecer culpables, pero eso a mí se me olvidó, yo encontraba demasiados elementos mezclados en una misma novela, que solo conseguían que me preguntase, a dónde quería llegar la autora.
Mi mente vagaba siempre hacia el personaje de Nel Abbott, tanta gente pensando mal sobre ella no la sitúa en muy buena posición, aunque la autora al final intenté demostrar lo contrario...

El final 
Tarda en llegar pero al fin llega, y en ese momento y pensándolo detenidamente, me daba exactamente igual, quién había matado a Nel Abbot, y los motivos que le habían inducido a hacerlo o si por el contrario, se había suicidado.
Paula Hawkins prefiere dar protagonismo a los giros argumentales y pasar de puntillas sobre los grandes escenarios sobre los que se construye el argumento; espacios avalados por el misterio, como la poza de las ahogadas y los bosques que la rodean, entornos que habría dado mucho juego y totalmente desaprovechados.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

La leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving

Sinopsis:

Ichabod Crane es el maestro de la comunidad de Tarrytown, en Sleepy Hollow (literalmente «Hondonada del Sueño»), un valle a orillas del Hudson.
Su antagonista es Bran Bones, un grandullón grosero, que es también su rival en el amor de Katrina Van Tassel, hija única de un acaudalado terrateniente. Ichabod cree alcanzar la gloria el día en que Van Tassel le invita a una fiesta en su «castillo»... pero lo que no sabe es que lo que ahí le espera es la condenación, pues en los bosques encantados de la «región del sopor» vaga el espectro del Jinete Sin Cabeza.

Opinión:

Este relato breve escrito por Washington Irving en 1820, seguro que también os suena por otro título, La leyenda del jinete sin cabeza.
La verdad es que desde estas primeras líneas, debo deciros, que esta narración no tiene mucho, o más bien nada en común, con la película de Tim Burton.
Comparten protagonistas, sí, pero poco más.
Ese fue precisamente mi error, empezar a leer este libro intentando recordar al tiempo la película. Veía pasar las hojas y el terror como yo lo esperaba, tardaba en llegar...

Salvando ese error que me atribuyo, la obra está genial.
Se encuentra a caballo, y nunca mejor dicho, entre el género gótico y el romántico, y en un principio, formó parte de un compendio de relatos publicados bajo el título de Libro de apuntes de Geoffrey Crayon, pseudónimo bajo el que escribía. En ese volumen, también aparecía otra narración que quizás os suene, Rip Van Winkle; la historia de un hombre que despierta tras un largo, largo sueño...

Pero dejemos a Washington Irving en compañía de Rip Van Winkle y transportémonos a ese pequeño valle, Sleepy Hollow, porque la obra es todo un clásico con algunos detalles dignos de mención.
Para ir abriendo boca os diré que está cargado de notas de ironía, hilada con un fino sentido del humor y por supuesto de suspense; un buen cóctel que mantiene la atención del lector volcada en la lectura, mientras observamos alguna pequeña crítica hacia el comportamiento de esos holandeses, que se asentaron en tierras, a orillas del río Hudson.

Las descripciones son soberbias; solo con el uso del lenguaje, Irving nos transporta en el tiempo, creando una ambientación que nada tiene que envidiar a la que consigue Tim Burton en su película, valiéndose de otros medios más visuales.
Pero quiero insistir en este punto, es cierto que la base sobre la que se construye, es decir la leyenda, es un detalle importante, consigue transmitirnos ansiedad, pero sin una buena técnica narrativa describiendo escenarios y ambientes, esto no sería posible.
Conocemos el relato, esa historia de un antiguo soldado germano que perdió la cabeza durante la Guerra Revolucionaria por culpa de una bala de cañón, y que cabalga por los caminos solitarios alrededor de Sleepy Hollow, al caer la tarde, sobre un corcel tan negro como la noche más cerrada, buscando esa parte del cuerpo donde se encuentra la mayor parte de nuestros sentidos.

Las descripciones juegan un papel primordial en nuestra imaginación y en la de los personajes, que alentada por las leyendas de la zona, y aderezada con esa calidad narrativa que os menciono, nos puede sugestionar y llevar a ver, creer, e incluso perder la cabeza.
Irving nos transporta a la época, notamos la humedad, la niebla que lo inunda todo y el temor nos llega desde cualquiera de los caminos solitarios que rodean la comunidad de Tarrytown.

Como un personaje más, nos adentramos en solitario por esos caminos anteriormente citados y con tan solo, el sonido de una lechuza cortando el silencio, el más valiente de nosotros echa a correr perdiendo no solo la cabeza, sino también esa otra parte donde acaba la espalda y pierde su casto nombre.
Con esto lo que quiero decir, es que Irving, sabe captar nuestra atención y dotar a la narración de una tensión sostenida, hasta la última página.
Los lectores esperamos la aparición del jinete, con una especie de tensión y emoción, dividida a partes iguales.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

La mujer del camarote 10 de Ruth Ware

Sinopsis:

Has sido testigo de un asesinato...y nadie te cree.
La invitación a un crucero de lujo, que zarpa de Londres rumbo a los fiordos noruegos, es como un sueño hecho realidad para Laura Blacklock, una joven periodista en horas bajas. La oportunidad es doble: no sólo podrá contemplar la maravillosa aurora boreal, sino que se codeará con gente influyente que podría ayudarla a reconducir su carrera profesional.
Los primeros compases de la travesía discurren conforme a lo previsto: el ambiente del barco es suntuoso, el servicio, de primera categoría, y el pasaje derrocha elegancia, simpatía y dinero. Sin embargo, todo cambia cuando, una noche, un grito aterrador despierta a Laura, quien, estupefacta, observa cómo el cuerpo de una mujer cae al mar desde el compartimento contiguo.
 Al dar la voz de alarma, la tripulación le asegura que el camarote número 10 siempre ha estado vacío y que no falta ningún pasajero a bordo. Así, con creciente inquietud, Laura comprueba que... nadie le cree. Y lo peor no es que se sienta sola y aislada, sino que una serie de extraños acontecimientos la convencen de que ella puede ser la próxima víctima.

Opinión:

Con esta historia de la que hoy os hablo, me ha ocurrido algo extraño. Al ver la portada me lancé casi sin pensarlo hacia ella, leí la sinopsis y casi sin darme cuenta, la tenía en casa. Pensé que encontraría algo similar a las maravillosas historias tejidas por Agatha Cristie, ¡pero no!, no he encontrado, ni tan siquiera algo similar...
Tras comenzar a leer los primeros capítulos, casi de forma inmediata, empecé a encontrar detalles que no me llenaban plenamente, ya sabéis el dicho, no es oro todo lo que reluce.

Nos encontramos ante un buen argumento pero cuyo peso se sustenta demasiado en detalles que no llegan a convencerme.
Esta novela al comenzar, me recordaba mucho a La chica del tren, seguramente por la protagonista, una mujer cargada de defectos, con poca credibilidad, que termina convirtiéndose en un personaje totalmente distinto al que en el comienzo nos intentan hacer ver; y por otro lado mis pensamientos volaban hacia Vértigo, la película de Alfred Hitchcock, quizás, porque se utilizan los miedos o los defectos de los protagonistas en su contra.
Lo cierto es que nos encontramos con una novela cargada de arquetipos argumentales.
El de una mujer con problemas de pareja; adicta al alcohol y a las pastillas; que empieza a ver que suceden cosas extrañas a su alrededor, sucesos a los que los demás, no dan ninguna credibilidad; por otro lado, también nos enfrentamos a una desaparición en un escenario que mantiene a los personajes aislados, sin forma de comunicarse con el exterior, ya sea en un avión, en un tren o como en este caso en un barco. Como veis demasiados estereotipos mezclados...

El comienzo también me resultó demasiado lento.
Vamos conociendo a Laura, profundizando en sus problemas, conociendo al resto de personajes y estímulos externos que van minando la seguridad de la protagonista, e incluso la confianza del lector en ella. Y es que, el cóctel de alcohol y pastillas no convierten a Laura en un testigo muy fiable, y si encima le sumamos cierta vocecilla que interrumpe a menudo sus pensamientos, pues termina por desprestigiar definitivamente su versión...

La historia tarda en alcanzar un buen ritmo y en ese momento, los giros argumentales empiezan a sucederse o mejor dicho, a amontonarse a nuestro alrededor.
Es verdad, que esos giros, animan bastante la narración, pero no hay que olvidar, que ese relato nos llega en primera persona, de boca de Laura, y por lo que ya he comentado de ella anteriormente, no es una versión muy fiable. Deja al lector un poco desconcertado al no vislumbrar lo real de lo que no lo es...

La angustia de Laura, nos persigue pero no llega a alcanzarnos, no consigue que la tensión emocional se transmita al lector; conseguimos conectar con ella, pero creo que también lo hacemos tarde...
Al final mi opinión no es muy favorable, tiene un buen argumento, con unos escenarios prometedores, pero a los que no se saca partido.
El desarrollo argumental nos lleva a una historia predecible casi desde el comienzo, con buenos guiños a Hitchcock y a Agatha Christie, pero que ha dejado un regusto amargo sobre todo al final, donde algunas situaciones se fuerzan demasiado.